Los mejores utensilios de repostería para principiantes
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Cuando empiezas en la repostería es fácil perderse: hay mil cacharros, gadgets y moldes que parecen imprescindibles y que, en realidad, no vas a usar casi nunca. A mí me pasó al principio y acabé con un cajón lleno de cosas cogiendo polvo.
Así que aquí he reunido los utensilios que de verdad merecen la pena para empezar a hornear en casa, los que uso una y otra vez en casi todas las recetas del blog. Sin relleno y sin que te gastes de más.
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Rallador fino tipo microplane
Saca la ralladura sin llevarse lo blanco, que es lo que amarga.
Verlo en AmazonAbajo te cuento para qué sirve cada uno y en cuáles merece la pena gastar y en cuáles no.
Lo imprescindible para empezar
1. Báscula de cocina digital
Seamos sinceras: una báscula de cocina cuesta poco y en repostería es de lo más básico que hay. Si te la puedes permitir, cómprala y olvídate del tema, es la forma más precisa de medir y con la que menos sorpresas te vas a llevar.
Pero no la necesitas para empezar, y ese es el trato de esta casa. Mis recetas llevan siempre una alternativa: el vaso del yogur, tazas, cucharas soperas. Para que puedas ponerte hoy, con lo que ya tienes en el cajón, sin esperar a comprar nada. Si más adelante te haces con una, mejor. Y si no, tampoco pasa nada.
Mi recomendación: una báscula de cocina digital.
2. Un juego de bols o cuencos
Necesitarás al menos dos: uno grande para la masa y otro mediano para mezclar ingredientes aparte. Los de acero inoxidable o cristal duran toda la vida y no retienen olores. Que sean de tamaños distintos para poder encajarlos y guardarlos sin ocupar medio armario.
Mi recomendación: un juego de bols de cocina.
3. Varillas y, si puedes, una batidora de varillas eléctrica
Unas varillas manuales son baratísimas y te sacan de muchos apuros. Pero si vas a hacer galletas o bizcochos donde hay que airear la mantequilla con el azúcar, una batidora de varillas eléctrica te ahorra tiempo y brazo. Es justo lo que uso para las Crumbl Cookies y las galletas de crema de cacahuete.
Mi recomendación: una batidora de varillas eléctrica.
4. Espátula de silicona (lengua)
Imprescindible para mezclar con movimientos envolventes sin batir de más y, sobre todo, para rebañar el bol y no dejarte ni una migaja de masa. La de silicona aguanta el calor y es facilísima de limpiar. La uso en todas las recetas, por ejemplo en el brownie de chocolate.
Mi recomendación: una espátula o lengua de silicona.
5. Moldes básicos
Con dos o tres moldes vas sobrada para empezar: un molde cuadrado de 20×20 cm (el que uso para el brownie), un molde redondo para bizcochos como el bizcocho de piña del revés, y una bandeja de horno plana para galletas. Los de metal antiadherente dan mejor dorado que los de silicona. Si vas a hacer pan de plátano o un bizcocho de limón, te hará falta además uno rectangular alargado (los llaman de plumcake): la masa sube distinto y queda esa forma de barra tan reconocible.
Mi recomendación: un molde cuadrado de 20×20, un molde redondo desmontable de 20 cm y una bandeja de horno. Y si te da por el pan de plátano o los bizcochos alargados, un molde rectangular tipo plumcake de 25 cm.
6. Papel de horno o tapete de silicona
Para que nada se pegue y desmoldar sea coser y cantar. El papel de horno es el más socorrido; el tapete de silicona reutilizable sale más a cuenta a la larga y es ideal para las galletas.
Mi recomendación: papel de horno o un tapete de silicona.
7. Tamiz o colador fino
Tamizar la harina y la levadura evita grumos y ayuda a que las masas queden más ligeras. No necesitas un tamiz especial: un colador fino de los que ya tienes en casa cumple perfectamente.
Mi recomendación: un colador o tamiz fino.
8. Cucharas y vasos medidores
Aunque la báscula es la reina, las cucharas medidoras vienen muy bien para cantidades pequeñas (levadura, sal, esencias) y los vasos para líquidos. En mis recetas verás muchas equivalencias en tazas precisamente para que puedas usarlos.
Mi recomendación: un juego de cucharas y vasos medidores.
9. Rejilla de enfriamiento
Dejar enfriar bizcochos y galletas sobre una rejilla evita que se humedezcan por debajo y queden gomosos. Es barata y marca más diferencia de la que parece.
Mi recomendación: una rejilla de enfriamiento.

Un paso más (cuando ya le hayas cogido el gustillo)
Estas cosas no son imprescindibles para empezar, pero te harán la vida más fácil según vayas horneando más a menudo:
- Rallador fino tipo microplane: corta la piel del limón en hebras finísimas en vez de arrancarla, así que no se lleva la parte blanca, que es la que amarga. Si haces algo con cítricos, es la diferencia entre que sepa a limón o no sepa a nada. Sirve igual para nuez moscada, ajo o parmesano. Uno de unos 12 € cumple de sobra.
- Termómetro de cocina: para chocolate templado, caramelo o masas que necesitan una temperatura exacta.
- Termómetro de horno: casi todos los hornos mienten, y por ahí empiezan la mitad de los desastres. Uno analógico de 8 € te dice la temperatura real de tu horno.
- Manga pastelera y unas boquillas: para decorar y rellenar con un acabado más profesional.
- Rodillo: en cuanto quieras hacer masas que se estiran (galletas de cortador, tartas).
- Robot amasador o batidora de pie: una inversión mayor, solo si horneas mucho. Al principio no hace falta.
Si lo tuyo son las tartas de queso
Es la pregunta que más me llega cada vez que publico una: ¿qué molde usas? La respuesta corta es que aquí solo hay una cosa innegociable.
El molde tiene que ser desmontable. Sin un aro que se abra, sacar entera una tarta de queso es imposible: no se puede volcar como un bizcocho porque el centro es crema, y si intentas despegarla con una espátula la partes. Es el único utensilio sin el que no puedes hacer la receta, y por eso está en la lista de arriba.
¿De 20 o de 23 cm? Mis recetas están calculadas para el de 20 cm, que sale más alta y más cremosa. En uno de 23 la misma masa queda un dedo más baja y se hornea antes, así que resta unos diez minutos y vigila el centro. Si sois muchos en casa, cómprate el de 23 y multiplica los ingredientes por 1,3. El que uso es este molde desmontable de 20 cm.
El papel de horno, el normal del súper. No hace falta ninguno especial. En La Viña el borde rústico y arrugado es literalmente el papel arrugado: lo estrujas hasta hacerlo una bola, lo estiras y lo metes así.
Las varillas eléctricas, solo para algunas. Las necesitas si la tarta lleva nata montada, como la Kinder Bueno sin horno, o claras a punto de nieve. Para La Viña no hacen falta y de hecho es mejor una varilla de mano, porque batir de más es justo lo que hace que se agriete al enfriar.
Si todavía dudas entre estilos, las diferencias están en cheesecake o tarta de queso.
Si lo tuyo son las galletas y las cookies
Las galletas son la puerta de entrada a la repostería: pocas cosas, poco tiempo y mucho premio. Justo por eso duele la cantidad de cacharros «para galletas» que se venden por ahí, cuando lo que de verdad cambia el resultado son tres.
La báscula, aquí más que en ningún otro sitio. La harina de más es el enemigo número uno de las galletas: una cucharada extra y salen secas y no se extienden. Y midiendo con taza es facilísimo pasarse, porque la harina se compacta al llenarla. Si alguna vez te han salido planas como una oblea o duras como bolas, casi siempre es la harina o la mantequilla, no el horno.
La rejilla no es un capricho. Las galletas terminan de hacerse fuera del horno, con su propio calor. Sobre una rejilla el vapor escapa por debajo y quedan crujientes por fuera y blandas por dentro. Sobre un plato ese vapor se queda atrapado y se ablandan enteras.
El tapete de silicona o el papel de horno. Los dos valen. El tapete es comodidad y ahorro, no magia: nada se pega, se doran parejas por abajo y dejas de gastar papel en cada tanda.
Las cucharas medidoras sí, la cuchara de helado no. En las galletas la cucharadita de bicarbonato o de vainilla no es decorativa, cambia el resultado, y unas cucharas medidoras cuestan poquísimo. En cambio la típica cuchara de helado con palanca para formar las bolas se parte con la masa de galletas, que es dura. Pesa bolas de 60 g con la báscula o usa dos cucharas soperas de toda la vida.
Con eso tienes de sobra para las galletas rosas estilo Crumbl y las de crema de cacahuete.
Lo que NO necesitas comprar al empezar
Para que no tires el dinero: evita los gadgets de un solo uso (separadores de huevo, dosificadores raros, moldes con formas muy específicas que usarás una vez) y los kits enormes de 50 piezas que suelen incluir un montón de cosas de mala calidad. Es mejor comprar pocas cosas y buenas que muchas que acabarán en el cajón.
- Soplete de cocina: el tostado de La Viña lo hace tu horno solo, a temperatura alta y con la bandeja arriba del todo.
- Moldes de silicona para tartas: no transmiten bien el calor y desmoldar es una lotería. Para tartas de queso, directamente mal.
- Prensa o pistola de galletas: es para pastas de manga, no para cookies. Acaba en el fondo del cajón.
- Cuchara de helado con palanca para las bolas: se parte con la masa de galletas, que es dura. Me leí las reseñas de dos marcas antes de recomendar ninguna y a las dos les pasa.
- Aros de emplatar: aquí no emplatamos, aquí cortamos porciones generosas.
Preguntas frecuentes
¿Necesito una batidora amasadora cara para empezar?
No. Con unas varillas (manuales o eléctricas baratas) puedes hacer prácticamente todas las recetas para principiantes. La amasadora es una comodidad, no una necesidad.
¿Báscula o vasos medidores?
Si puedes tener las dos cosas, tenlas: la báscula para el día a día y los medidores para las cantidades pequeñas (levadura, sal, esencias), que en báscula son un incordio. Si solo puedes con una, empieza por los medidores: con ellos haces cualquier receta de este blog, y para las recetas de fuera que vengan en gramos tienes el conversor de tazas a gramos.
¿Moldes de metal o de silicona?
Los de metal antiadherente dan mejor dorado y estructura, sobre todo en bizcochos y brownies. Los de silicona son cómodos para desmoldar, pero al principio yo empezaría con metal.
¿Cuánto me voy a gastar para empezar?
Con lo imprescindible (báscula, un par de bols, varillas, espátula, un molde y papel de horno) puedes montar tu kit básico por bastante poco. No hace falta comprarlo todo de golpe: ve añadiendo según las recetas que quieras hacer.
Y con esto ya tienes todo lo necesario para ponerte manos a la obra. Si quieres estrenar tu equipo, puedes empezar por algo sencillo como el brownie de chocolate casero o las galletas de crema de cacahuete. ¡Ya me contarás qué tal!
¿Qué molde necesito para hacer una tarta de queso?
Uno desmontable, con aro que se abra. Es el único imprescindible de verdad: una tarta de queso no se puede volcar como un bizcocho porque el centro es crema. El de 20 cm es el de mis recetas.
¿Hace falta rejilla para enfriar las galletas?
Ayuda bastante. Las galletas terminan de hacerse fuera del horno y sobre la rejilla el vapor escapa por debajo, así que quedan crujientes por fuera y blandas por dentro. Sobre un plato se ablandan enteras.
¿Merece la pena un termómetro de horno?
Si se te doran las cosas antes de tiempo o te quedan crudas por dentro con el tiempo correcto, sí. Casi todos los hornos domésticos se desvían bastantes grados de lo que marcan, y hasta que no lo mides no sabes cuántos.



